|
Desafío:
cruzar el océano
atlántico a remo y sin asistencia.
Intentaré cruzar el océano atlántico a remo,
partiendo del puerto de San Sebastián de la Gomera
(españa), hasta llegar a la Isla de Barbados
(centroamérica), en un bote a remos de 7 metros de
largo sin recibir ayuda externa.
Para lograrlo deberé remar 12 horas diarias durante
un período de 100 días aproximadamente. La
alimentación constará principalmente de alimentos
deshidratados.

Existen varios factores de riesgo como ser
tempestades y tormentas, fuertes vientos, olas
gigantes, grandes buques, pero considero que el
mayor temor vendrá por el cansancio mental, el cual
deberé combatir mas que a otra cosa.
La
parte más difícil de mi viaje será la salida del
ámbito de las Islas Canarias, y que si lo logro
luego tendré los vientos alisios de popa, los que me
ayudarán a adentrarme en el Atlántico.
Necesitaré saber como arreglar yo mismo cada una de
las piezas componentes de mi bote, cuando las cosas
van mal y como alejarme de los problemas.
El
entrenamiento, basado fundamentalmente en fuerza y
resistencia lo estoy llevando a cabo hace ya varios
meses. Hé oído decir que en los remeros oceánicos,
la mente es el 90 % de la travesía, que superando
eso, el cuerpo solo debe seguirla ( hay varios casos
de locura en alta mar, por lo que debo prepararme
también en este aspecto).
La idea de hacer este viaje, se deriva de una serie
de factores que contribuyeron a lo que nace del
deseo de cruzar el océano. Siento una gran
admiración y respeto hacia el mar.
Desde
siempre, me recuerdo leyendo sobre travesías,
aventuras, expediciones, Thor heyerdahl y su KON –
TIKI, sus RA, Amyr Klink, Shackleton, Scott, Slocum,
el mismísimo Dr. Alfredo Barragán y su Atlantis, y
mi admiración de siempre por el más grande de todos
los navegantes, Don Vito Dumas.
Dios sabe cuántas veces he cruzado el Atlántico con
las descripciones de Heyerdahl o los comentarios
vívidos de Vito. En efecto, es difícil explicar los
deseos que surgen desde el fondo del alma.
A lo
largo de los años, el proyecto fue el paso de sueño
a la realidad, y hoy ya se está ejecutando. "Este es
mi sueño, sería egoísta de mi parte intentar subir
una segunda persona a mi bote, para que lo trate de
compartir”.
Tengo
27 años, mi profesión es la de Marmolero, estoy
casado y tengo una hija de 4 años, Martina, que
obviamente me estará esperando del otro lado.
No soy
un loco que sale a alta mar en un botecito a remo a
querer suicidarse, sinó todo lo contrario, soy una
persona que se siente viva y por ello, estoy en la
búsqueda constante de situaciones que me lo enseñen
y manifiesten.
ALEJANDRO GABRIEL CAMMARASANA
Alma
mía eterna,
redime tu promesa
a pesar de la noche sola,
y el día en llamas.
J. A. Rimbaud
Fotos
|